Hay
situaciones en las que por la técnica utilizada,
pintura o grabado de gran imprenta, las vistas
son estupendos ejemplos artísticos, como en los
casos de los Sacromontes de Orta y de Oropa. Estas
imágenes poseen, en sus contenidos programáticos,
también referencias sacras y doctrinales que recuerdan
el origen y la dedicación de los dos complejos
devocionales. Concretamente, la vista de Oropa
forma parte de la estupenda obra editorial de
tipo conmemorativo, denominada Theatrum
Sabaudiae, impresa en 1682 en Amsterdam
para presentar a las cortes europeas el estado
naciente del Ducado del Piamonte.
Por último se han incluido algunos dibujos o vistas
de la iconografía de los Sacromontes de Crea,
de Orta y de Domodossola que documentan una situación
objetiva y específi ca, casi como si se tratara
de fotografías instantáneas en una
fecha concreta. En el primer caso, se representa
en un área boscosa el culto mariano anterior a
la construcción del Sacro Monte, que se levantó
sobre el cerro ocupado con anterioridad por los
restos de un castillo, mientas que en la planimetría
siguiente, de comienzos del siglo XX el planteamiento
del Sacro Monte, de los edifi cios, los senderos
y los lugares de culto de la zona, resultan defi
nidos y ordenados. Análogamente, la vista de Orta,
como todas las otras presentes en la publicación
de tipo general sobre Santuarios y Sacromontes
de Piamonte, demuestra la paralización que sufrieron
en el siglo XIX todos los complejos devocionales
de este tipo debido a la desaparición del originario
espíritu impulsor de estos lugares. Asimismo es
interesante prestar atención a la vista de Domodossola,
en la que el documento situado al lado del dibujo
explica - algo bastante inusual - junto a la consagración
del edifi cio, también el estado de avance de
las obras.
Las cruces pintadas a lo largo del recorrido son
un hecho común en la práctica ejecutiva de casi
todos los Sacromontes y testimonian como la comunidad
responsable de la edifi cación de una capilla
concreta, todavía no había recogido el dinero
necesario para levantar las primeras paredes de
la construcción prevista. Efectivamente, en muchos
casos las intenciones no se convirtieron en realidad
y a menudo, las comunidades para hacer frente
a la indigencia de la población, tuvieron que
pedir a la Fabbriceria la devolución de todo lo
que se había depositado hasta ese momento.
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