El
mayor artífi ce del arte de la sagrada representación,
es decir, de escenas representadas en las capillas
integrando arquitectura, pintura y escultura,
fue, sin lugar a dudas, Gaudenzio Ferrari de Valduggia
(1475 aprox. -1546). Pintor, escultor, arquitecto
y también músico; él comenzó a trabajar en el
Sacro Monte de Varallo probablemente ya en la
época del fundador Bernardino Caimi, fallecido
en 1499, pero realizó sus obras más importantes
- la Crucifi xión y la Adoración de los Reyes
Magos - en plena madurez artística, después de
1520. Estas obras representan lo mejor de su arte
y son reconocidas como obras maestras del arte
italiano de comienzos del siglo XVI. La intuición
de Gaudenzio, posteriormente muy imitada, consistió
en proponer representaciones escénicas con estatuas
de tamaño natural en las que, al igual que en
las sagradas representaciones medievales, el fi
el pudiera participar directamente en la acción,
sintiéndose parte activa.
En cada Sacro Monte la creación completa de la
obra se llevó a cabo con la intervención de muchos
artistas de todo tipo y especialización que trabajaron
bajo la guía de los padres fundadores y de las
comunidades locales.
Mientras que el proyecto del Sacro Monte de Varallo
se completa y se trasforma a lo largo de dos siglos,
con la aportación de varios grandes maestros,
entre ellos - por recordar sólo algunos de los
más importantes - Tabacchetti, Prestinari, Morazzone,
Giovanni y Antonio d'Enrico llamado el Tanzio,
los otros Sacromontes siguen un camino constructivo
relativamente más breve y, por eso, su construcción
se puede recordar por la actividad de algunos
artistas más signifi cativos que tuvieron un papel
preponderante respecto a otros, menores o complementarios.
En Orta, en el primer período, fueron el escultor
Cristoforo Prestinari, los pintores Giovanni Mauro
y Giovanni Battista della Rovere, llamados los
Flaminquinos, además de Giovanni d'Enrico, que
ya había trabajado en Varallo, los que dieron
la huella artística al Sacro Monte dedicado a
San Francisco, mientras que en Crea, casi contemporáneo
del anterior, fue el escultor fl amenco Jean Wespin,
llamado el Tabacchetti, el que realizó muchas
capillas - extraordinaria la de la Coronación
de María - a la que se dedicó durante más de una
década, también con la ayuda de su hermano Nicolás.
En
Varese, la creación arquitectónica de Bernasconi
fue completada gracias a la obra del incansable
Francesco Silva, escultor ticinés de Morbio Inferior,
que entre 1604 y 1623 realizó la mayor parte de
las estatuas necesarias para la representación
de las escenas, mientras que en Oropa fue el valsesiano
Giovanni d'Enrico, con su escuela, el que realizó
en dos décadas, después de la fundación en 1620,
las principales y más hermosas escenas de la Vida
de María.
El Sacro Monte de Ossuccio, dedicado a la Beata
Virgen del Socorro, fue realizado sólo con la
intervención del escultor Agostino Silva, hijo
de Francesco, que trabajó continuativamente de
1663 a 1688, mientras que en Ghiffa las estatuas
del Sacro Monte dedicado a la Santísima Trinidad
todavía no tienen un autor conocido.
En Domodossola fue Dionigi Bussola, escultor milanés,
el que realizara las primeras escenas del Calvario,
mientras que en Belmonte, ejemplo más tardío respecto
a los anteriores, la obra integrada de pintores
y escultores, en su mayoría desconocidos, alcanzó
unos niveles importantes aunque las escenas plástico-pictóricas
ya no tendrán el extraordinario dramatismo que
tenían las que realizaron los grandes maestros
de los siglos anteriores.
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