Los
espacios entre una capilla y otra raramente son
casuales, más bien son estratégicos para evocar
los intervalos cronológicos de la acción y de
la narración que cuenta el Sacro Monte y para
permitir al peregrino, aún con el paso y la respiración
agotada por la subida, rezar las oraciones previstas
por una particular devoción religiosa, por ejemplo
el Santo Rosario. En el Sacro Monte de Varese
el ritmo de la narración está también evidenciado
en el recorrido por la presencia de elementos
simbólicos de importancia, como arcos y estatuas,
que marcan el paso entre un tema sagrado y el
siguiente.
El acceso al ámbito espacial que alberga las capillas,
sobre todo en los Sacromontes cercados, a menudo
está marcado por soportales de piedra que otorgan
al lugar la atmósfera de un eremitorio protegido,
contraponiendo el espacio profano al sagrado,
aunque éste último alcance a veces las formas
complicadas y sugestivas de un verdadero jardín,
como por ejemplo en Orta.
En algunos tramos el camino sobre el monte ofrece
al peregrino la posibilidad de admirar el paisaje
de abajo, descansar y confortarse en asientos
de piedra, soportales y fuentes, en otros en cambio,
algunos detalle, invitan a no distraerse de la
práctica religiosa emprendida. En estos casos,
la defi nición del recorrido, el diseño de la
vegetación que lo acompaña e incluso una mano
pintada en las paredes de las capillas que indica
el sentido correcto de la narración, se utilizan
como medios efi caces para orientar la mirada
y la mente hacia el punto culminante de la vía
sagrada.
En todos los Sacromontes el punto final del recorrido
está marcado por un edifi cio, particular por
complejidad arquitectónica o por contenido artístico,
que representa una especie de apoteosis
del vértice, o lo que es lo mismo, un
lugar en el que la experiencia espiritual, emocional
y estética alcanza el máximo de la complejidad.
Las capillas del Paraíso, las escenas de la Ascensión
y de la Asunción, el triunfo de la comunidad de
los Santos, una iglesia o un edifi cio más rebuscado
en sus formas, son todos ellos elementos que vuelven
más sugerente y completa la toma de conciencia
de haber llegado al fi nal del camino de ascesis.
|