La
UNESCO describe el sitio Los Sacromontes
de Piamonte y de Lombardia del siguiente
modo: Los nueve Sacromontes de Italia septentrional
son grupos de capillas y de otros elementos arquitectónicos
realizados entre fi nales del siglo XV y fi nales
del siglo XVII, consagrados a varios aspectos
de la fe cristiana. Además de su signifi
cado religioso simbólico, son también
de una gran belleza gracias a la hábil
integración de los elementos arquitectónicos
en los paisajes naturales rodeados de colinas,
bosques y lagos. Contienen también obras
de arte muy importantes bajo forma de frescos
y de estatuas.
El Comité del Patrimonio Mundial ha incluido
el sitio en la Lista por los siguientes motivos:
La realización de una obra de arquitectura
y de arte sagrado en un paisaje natural, con objetivos
didácticos y religiosos, alcanzó
su más alta expresión en los Sacromontes
de Italia septentrional y tuvo una profunda infl
uencia en el desarrollo posterior del fenómeno
en el resto de Europa. Los Sacromontes de Italia
septentrional representan la lograda integración
entre arquitectura y bellas artes en un paisaje
de gran belleza realizados por motivos religiosos
en un período crítico de la historia
de la Iglesia Católica.
Los Sacromontes del sitio de la UNESCO están
ubicados principalmente en el arco alpino, cerca
de los lagos o en el límite de los valles
surcados por los ríos afl uentes del Po
y recorridos por las viejas importantes vías
de comunicación. La ubicación panorámica
y emergente de estos complejos religiosos, sobre
collados o montes, gracias también a la
subdivisión en capillas, se ha convertido
en una referencia territorial bien identificable.
Probablemente ésta era también una
de las fi nalidades, si consideramos que, la posición
estratégica de estos montes consagrados
bordea al norte el territorio de la llanura padana,
en aquella época protegida simbólica
y cristianamente por ellos.
Un
hilo conductor nos lleva a la fi gura de San Francisco
de Asís para remontarnos y unir el primer
pesebre de Greccio con las Sagradas Representaciones,
a la custodia de la Tierra Santa a la fundación
de los Sacromontes en principio jerosolimitanos
y después contrarreformistas y los
Vía Crucis.
En casi todos los ejemplos
de los nueve presentados, encontramos figuras
de padres franciscanos a los que se atribuye la
construcción de cada complejo religioso.
Como creadores: Bernardino Caimi en Varallo, Tommaso
de Florencia en Montaione y Michelangelo de Montiglio
en Belmonte; como arquitectos: Cleto de Castelletto
Ticino en Orta, o como predicadores: Giovan Battista
Aguggiari en Varese, Fedele de San Germano en
Oropa, Gioacchino de Cassano y Andrea de Rho en
Domodossola,. Recordamos también que entre
1731 y 1751 otro franciscano, Leonardo de Porto
Maurizio, quien erigió nada más
y nada menos que 572 Vía Crucis en toda
Italia, y se debe a los padres Costantino Cerri
y Giuseppe Latini la restauración en el
siglo XIX y el renacimiento del Sacro Monte de
Crea. Menores observantes o Capuchinos, son siempre
los seguidores de San Francisco de Asís,
los más sensibles y activos propugnadores
de estas transposiciones teatrales y plástico-pictóricas.
De la lectura de los acontecimientos históricos
y de la génesis que acompañó
la formación de los Sacromontes, vemos
que en la mayor parte de los casos su construcción
está vinculada a un Santuario preexistente,
lugar consolidado de devoción, sobre todo
mariana, dotado, por consiguiente, de una fuerte
connotación territorial socio-religiosa
y, a veces también de valor histórico,
y esto constituye - en base a la relación
recíproca que se instaura una puerta
principal, un complemento o una sustitución.
Las consagraciones y los temas narrados en cada
complejo sufren la infl uencia de las devociones
preexistentes del lugar y del particular momento
religioso-cultural de la época de fundación.
En Varallo prevalece la vida de Jesucristo, en
Orta de San Francisco de Asís, en Oropa
de la Virgen María, mientras que en Varese
y en Ossuccio es la oración mariana del
Rosario que se visualiza en los quince Misterios.
Con la intención de recorrer con Cristo
las etapas de su Pasión, según el
modelo de la Vía Dolorosa recorrida por
Jesús en Jerusalén, se trasforma
el Sacro Monte de Crea y se construyen los Sacromontes
Calvario de Domodossola y de Belmonte. En Ghiffa
la devoción de la Santísima Trinidad
resultará difícil de contar
y algo abstracta, y en la realización parcial
se volverá a un tema más habitual
e inmediato como el del Vía Crucis.
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