La
arquitectura de las capillas distingue, uno del
otro, los diferentes Sacromontes ya que las vicisitudes
constructivas del largo período histórico que
comprendió su evolución infl uyeron en los resultados
fi nales que hoy podemos admirar. En las varias
realidades ambientales que los acogen, los edifi
cios siguen esquemas tipológicos aparentemente
iguales pero que toman formas siempre caracterizadas
diferentemente por el diseño y el estilo.
A veces, la construcción de los Sacromontes requirió
mucho tiempo e interrupciones a causa de la falta
de medios fi nancieros respecto a los objetivos
y a las fi nalidades de los creadores, y ello
favoreció unos resultados formales estratifi cados
en todos sus aspectos, tanto a gran escala, por
lo que se refi ere al ambiente y a la urbanística,
como a pequeña escala, es decir por las arquitecturas
y sus contenidos artísticos.
El Sacro Monte de Varallo, primer modelo originario
de este fenómeno artístico y religioso, ya desde
su nombre evocador de Nueva Jerusalén,
más que cualquier otro ejemplifi ca, tanto en
el impacto urbanístico como en la arquitectura
de los edifi cios, las diferentes fases históricas
y las diferentes motivaciones religiosas que llevaron,
a lo largo de dos siglos entre fi nales del siglo
XV y la primera mitad del siglo XVII, a la realización
de los diferentes Sacromontes.
En 1481 la idea de su fundador, el fraile Bernardino
Caimi, de realizar lugares de devoción que reprodujeran
en Occidente los Lugares Santos de Jerusalén,
determinó una elección de proyecto orientada esencialmente
a la representación de las escenas plásticas y
pictóricas, con la renuncia a una expresión arquitectónica
de los edifi cios demasiado evidente o estilísticamente
marcada, a favor de una simplicidad formal de
tipo franciscano.
Los edifi cios del primer período de fundación
de la Nueva Jerusalén, ideados probablemente
por Caimi mismo, son muy simples y se realizaron
mediante la agregación planimétrica de pequeños
cuerpos de construcción, adaptados y articulados
sobre el terreno, sin realizar grandes transformaciones
o cambios del lugar. Con este espíritu de adaptación
al lugar, los primeros edifi cios se construyeron
con técnicas tradicionales, con paredes de mampostería
encaladas y con techos con cubiertas de losas
de piedra, según las técnicas de la tradicional
arquitectura de montaña del Valle Sesia.
Manteniendo
siempre el objetivo original de reproposición
topomimética de los lugares de la Vida y de la
Pasión de Cristo, Caimi promovió la construcción
del núcleo de la Natividad, que encierra en su
interior cinco de las más hermosas escenas de
la Vida de Jesús, y de la del Sueño de San José.
En ambas, él confi ó en el genio artístico de
los pintores, en particular de Gaudenzio Ferrari,
y de los arquitectos, con la intención concreta
de dar más importancia al extraordinario mensaje
religioso y artístico que derivaría de la representación
de las sugestivas escenas dentro de las capillas.
|